Paraguay no tiene mar. Durante décadas esa fue la frase con la que se explicaba casi todo lo que le costaba al país vender afuera y traer de adentro. Hoy esa misma frase sirve para explicar lo contrario: puentes que unió sus dos mitades sobre el río Paraguay, otro que ya cruza camiones hacia Brasil […]
Paraguay no tiene mar. Durante décadas esa fue la frase con la que se explicaba casi todo lo que le costaba al país vender afuera y traer de adentro. Hoy esa misma frase sirve para explicar lo contrario: puentes que unió sus dos mitades sobre el río Paraguay, otro que ya cruza camiones hacia Brasil bajo un esquema de control coordinado, y una economía que este año crecerá muy por encima del promedio regional. La mediterraneidad no desapareció. Cambió de significado.
Durante mucho tiempo, ser un país sin litoral se leyó como una condena geográfica. Paraguay decidió leer esa misma condición de otra manera. En vez de pelear contra el mapa, empezó a construir sobre él — y a coordinar, puente por puente, cómo se cruza.
Ubicado en el corazón de América del Sur, Paraguay limita al noroeste y al norte con Bolivia, al noreste con la República Federativa de Brasil, y al sur y al suroeste con la República Argentina. No tiene litoral marítimo propio: su salida al mundo depende de los ríos Paraguay y Paraná y, cada vez más, de los corredores terrestres que cruzan sus fronteras. El territorio nacional tiene una superficie de 406.752 km², con Asunción como capital, junto a otras ciudades relevantes como Ciudad del Este, Encarnación, Pedro Juan Caballero, Luque y San Lorenzo.
Según estimaciones del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para 2025, Paraguay cuenta con 6.972.000 habitantes, con una densidad de 17 habitantes por km² y un crecimiento poblacional del 1,2% anual. El país tiene dos idiomas oficiales, español y guaraní, y un Índice de Desarrollo Humano de 0,756 puntos —categoría alta, puesto 99 a nivel mundial—. Administrativamente, se organiza en 17 departamentos más el Distrito Capital de Asunción, cada uno con su propia gobernación electa, dentro de un Estado unitario que la Constitución define como descentralizado.
Paraguay obtuvo su independencia de la Corona Española el 14 y 15 de mayo de 1811 y, desde el retorno a la democracia en 1989, se rige por la Constitución Nacional de 1992, que lo define como una democracia representativa y pluralista, con separación de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y un Congreso Nacional integrado por la Cámara de Diputados y el Senado. El actual Jefe de Estado y de Gobierno es el presidente Santiago Peña Palacios, en el cargo desde el 15 de agosto de 2023. Esa misma arquitectura institucional sostiene la administración del comercio exterior: el Ministerio de Economía y Finanzas, a través de su Viceministerio de Economía y Planificación, traza la política comercial y de integración del país; la Cancillería negocia los acuerdos internacionales; y desde 2023 la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) concentra en una sola institución —fruto de la fusión entre la ex Dirección Nacional de Aduanas y la Subsecretaría de Estado de Tributación— la recaudación y el control tanto interno como aduanero. Es, justamente, la ventanilla técnica detrás de buena parte de lo que se cuenta en las páginas siguientes.
La conectividad terrestre de Paraguay se juega en al menos tres frentes a la vez. El más nuevo, el Puente de la Integración, conecta Presidente Franco con Foz de Iguazú sobre el río Paraná y fue habilitado en plan piloto en diciembre de 2025, tras los acuerdos alcanzados en la Comisión Mixta Paraguay-Brasil. Su apertura es deliberadamente gradual: arrancó solo con camiones vacíos circulando bajo un esquema de control aduanero coordinado entre la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) y la Receita Federal de Brasil, y desde agosto de 2026 sumó otras modalidades. Es, en los hechos, un plan piloto de gestión coordinada de fronteras — la misma filosofía que el Mercosur busca estandarizar a través de las Áreas de Control Integrado (ACI).
Más al norte, el Corredor Bioceánico avanza con el puente que conecta Carmelo Peralta, en el Chaco paraguayo, con Puerto Murtinho, en Brasil: 1.294 metros que el 15 de julio de 2026 alcanzaron su unión estructural.
Y hacia el sur, sobre el río Pilcomayo, el gobierno paraguayo anunció en abril de 2026 que financiará el 100% de un tercer puente, entre Pozo Hondo y la localidad argentina de Misión La Paz, que completará el tercer tramo del corredor.
Tres puentes, tres países vecinos, una misma lógica: Paraguay dejó de pensar sus fronteras como límites y empezó a pensarlas como puntos de conexión.
El Banco Central del Paraguay (BCP) elevó en julio de 2026 su proyección de crecimiento del PIB para el año a 4,5%, desde el 4,2% que había estimado en diciembre de 2025. El Fondo Monetario Internacional proyectó una cifra similar, 4,4%, casi el doble de lo esperado para el conjunto de América Latina y el Caribe (2,4%).
Las exportaciones alcanzaron USD 7.910,6 millones a mayo de 2026, un 16,4% más que en el mismo período de 2025, con un superávit comercial de USD 191,7 millones, según el Reporte de Comercio Exterior del BCP. La soja explica buena parte del salto: USD 1.941 millones (+42% interanual), de acuerdo con la Cámara Paraguaya de Exportadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco). Las exportaciones bajo el régimen de maquila sumaron USD 596 millones, con un crecimiento interanual de 30,7%, también según el BCP.
Buena parte de este semestre, Asunción fue también la capital aduanera de la región. Entre diciembre de 2025 y junio de 2026, Paraguay ejerció la Presidencia Pro Tempore del Mercosur, y ese rol coincidió con dos hitos que marcarán la agenda de comercio exterior de los próximos años.
El primero, político: la firma del Acuerdo de Asociación Mercosur-Unión Europea el 17 de enero de 2026, en Asunción, cuyo capítulo comercial entró en aplicación provisional el 1° de mayo. El segundo, más técnico pero igual de decisivo: en junio, el Comité Técnico N°2 de Asuntos Aduaneros y Facilitación del Comercio del bloque se reunió en Presidente Franco —en plena zona de triple frontera, con una visita técnica al propio Puente de la Integración— y de ese encuentro salieron dos resultados concretos. Por un lado, la identificación de los pasos fronterizos donde se pilotearán proyectos de beneficios tangibles en frontera al Operador Económico Autorizado (OEA) entre países del bloque. Por otro, la Resolución 18/26, que fija recomendaciones sobre estándares mínimos regionales para las Áreas de Control Integrado (ACI) — un marco pensado para modernizar la infraestructura fronteriza y dar previsibilidad operativa a quienes cruzan todos los días.
Nada de esto suele aparecer en los titulares de crecimiento económico, pero ya se ve en la práctica en el propio Puente de la Integración: apertura gradual, ajustada según resultados, con control aduanero coordinado entre la DNIT y la Receita Federal. La gestión coordinada de fronteras dejó de ser un concepto de seminario para ser un procedimiento diario. A nivel país, la DNIT ya certificó a 40 operadores económicos autorizados y tiene otros en proceso — la base local sobre la que ahora se construyen los pilotos regionales de reconocimiento mutuo.
Ese protagonismo no se quedó en lo regional. Paraguay fue elegido para integrar el Comité Político de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) para el período 2026-2027, con la DNIT, como su representante activo en la escena internacional. En paralelo, el país participa de la segunda revisión del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la OMC —proceso que este año ya reúne 25 propuestas de reforma, el doble que en la primera revisión de 2021—, compartiendo su experiencia en asistencia técnica y creación de capacidades. Todo ese trabajo, regional y multilateral, se coordina puertas adentro en el Comité Nacional de Facilitación del Comercio (CNFC), la mesa público-privada donde Cancillería, aduana y sector privado se sientan juntos a definir cómo se traduce cada acuerdo internacional en un procedimiento local.
Este texto es apenas el primer capítulo de una serie sobre Paraguay. Las próximas entregas bajarán a un nivel más operativo: el paso de un control reactivo a uno inteligente basado en riesgo, el detalle de cómo se implementan en la práctica las Áreas de Control Integrado y los pilotos de OEA, y cómo se entrelazan facilitación del comercio, migración y cadenas de valor en la frontera. Paraguay lleva años construyendo, literal y figuradamente, los puentes que lo conectan con la región. Vale la pena empezar a contar esa historia, capítulo por capítulo.
Banco Central del Paraguay (BCP): proyección PIB 2026, Reporte de Comercio Exterior mayo 2026, Inversión Directa 2024 — bcp.gov.py
MOPC: avances Puente Bioceánico y Puente sobre el Pilcomayo — mopc.gov.py
DNIT: apertura gradual del Puente de la Integración, programa OEA — dnit.gov.py
MERCOSUR: balance de la Presidencia Pro Tempore paraguaya, Comité Técnico N°2 — mercosur.int
OMC: segunda revisión del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio, reunión del Comité de Facilitación del Comercio (10-11 junio 2026) — wto.org
OMA: elección de Paraguay al Comité Político 2026-2027 (vía cobertura de prensa especializada y comunicaciones institucionales de la DNIT)
CNFC Paraguay: estructura y funcionamiento — mre.gov.py/cnfc
Capeco: dato de exportaciones de soja (vía cobertura de prensa especializada)
Luis Alberto Ojeda Adlán es funcionario de la Gerencia General de Aduanas de la DNIT de Paraguay desde 2007 y actualmente se desempeña como Coordinador de Gestión y Facilitación del Comercio en la Dirección General de Procesos Aduaneros y Facilitación del Comercio.
Es Licenciado en Comercio Internacional, cuenta con especializaciones en Liderazgo Estratégico y Gestión de Proyectos y posee un Máster en Asuntos Públicos y Gobernabilidad. Asimismo, se desempeña como docente y representa a la DNIT en foros técnicos nacionales e internacionales. En el ámbito nacional, participa en el Comité Nacional de Facilitación del Comercio (CNFC); en el ámbito internacional, integra el Grupo SAFE de la Organización Mundial de Aduanas (OMA), participa en el Examen de las Políticas Comerciales de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y en los Comités Técnicos N.º 2 y N.º 8 del MERCOSUR, todos vinculados con la facilitación del comercio, la modernización aduanera y la integración regional.
Fuente:Aduana News
Publicado originalmente por Aduana News
